La importancia de la Conexión

Quiero compartir contigo algo de lo que aprendí de forma práctica en estos últimos meses. Desde siempre he sabido que lo más importante a trabajar con mis hijos es nuestra conexión. Sin conexión, las cosas se complican, todo es un caos… Con conexión, todo fluye, es más sencillo. Sin embargo, no había experimentado tan de cerca su aprendizaje, creo que jamás había estado tan desconectada de mis hijos y no había vivido su efecto.

Hace un par de meses mi esposo y yo arrancamos un nuevo negocio, y como saben, el inicio siempre requiere tiempo, esfuerzo y energía extra para lograr el arranque. Así que lo que iban a ser unos días de trabajo arduo (que significa no estar con los niños como normalmente lo hago) se convirtieron en semanas. Y aunque físicamente siempre estuve con ellos, realmente no estaba. He de confesar que sí me gustó sentir la adrenalina del trabajo, las presiones de las fechas límite, los pendientes y todas esas cosas que vienen con un trabajo o negocio, sin embargo, me encontré que a pesar de que disfrutaba estos sentimientos, no me encontraba feliz. Sí, descubrí que la felicidad es un estado de ánimo permanente, y que puede que haya cosas que nos dan momentos de alegría, sin que nos hagan felices, por muy loco que parezca.

Parece que el universo se dió cuenta de esto, pues hace 4 semanas abrieron mi coche de un cristalazo y se llevaron mi computadora… Con todo mi trabajo. Lo que un par de días me hizo sentir frustrada y triste. Pero en mi afán de encontrarle sentido a lo que nos sucede, razoné, después de unos días, que eso fue lo mejor que me pudo haber pasado, pues aprendí varias cosas.

Al estar de regreso con mis hijos sin posibilidad de abrir la laptop a todas horas, para terminar algo que era interminable, descubrí al inicio que los días se hacían lentos. Que bastaron esas semanas para perder la conexión con ellos. Los primeros días, parecían interminables y no hallaba qué cosa hacer para pasar las horas. Fueron días difíciles, donde no podía dejarlos ni un minuto, literal, sólos porque ya se estaban gritando, empujando y peleando. Fueron días donde la TV se usó mucho más de lo que hubiera querido. Sin embargo, al pasar de los días, estos se iban haciendo más y más sencillos. Se me pasaban más rápido y ya no tenía que pensar demasiado sobre qué actividad podíamos hacer juntos.

Al día de hoy, un mes después, Zuri e Ian pasan varios minutos jugando solos, sin que tenga que intervenir para rescatar algún herido. Rara vez necesitan ya mi intervención. Los días ya no requieren TV para pasar las horas, tenemos mil ideas de juegos o actividades que no queda mucho tiempo. Cabe mencionar que no la hemos eliminado por completo, ni pensamos hacerlo, pues también hay días que se nos antoja ver una película con palomitas en la cama, pero esa es una más de nuestras actividades juntos. Es decir, yo veo lo que ellos ven, así la haya visto 80 veces. Comparto esto contigo porque sobre todo en estas fechas me preguntan mucho qué hacer con los niños en la casa durante las vacaciones. Al principio, los días pueden ser pesados, pero poniendo empeño en fortalecer o recobrar la conexión con ellos, lo demás se acomoda prácticamente sólo. Si te encuentras en esta etapa en la que ya no sabes qué hacer, respira, enfócate en conectar, y deja que fluya. Verás que en poco tiempo todo mejora. No busques conseguir actividades que los mantengan ocupados (y alejados) de ti. Aprovecha este tiempo para llenar tus reservas de conexión. La solución tampoco es aplicar medidas disciplinarias que al contrario, debiliten la conexión que estás buscando. Sé paciente y constante y te prometo que muy pronto verás la diferencia.

Comentarios 10

  1. Muy de acuerdo, nos pasa seguido para ser sinceros porque nuestro estilo de vida es muy movido, pero nada nos hace más feliz que recobrar la conexión con nuestros hijos y también como pareja y solo disfrutar!! 😉

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