Querida Hermana en la Maternidad

Quiero decirte que te entiendo. Tener un hijo no es tarea fácil. Uno se vuelve más sensible a cuantas opiniones escucha a su alrededor, tanto de desconocidos como de las personas más cercanas.

Si tuviste una cesárea, te entiendo. Es un dolor físico terrible, acompañado algunas veces de una desilusión aún peor.

Si das fórmula en lugar de pecho, te entiendo. Este mundo pone muchas trabas para establecer una lactancia exitosa… Y en algunos casos, viene con un sentimiento de culpa que te acompañará siempre.

Si duermes o no con tus hijos, te entiendo. Cada familia encuentra qué es lo que mejor le acomoda.

Si encuentras tu felicidad quedándote con tus hijos el mayor tiempo posible, o saliendo a trabajar, te entiendo. Cada camino tiene sus reconocimientos y sus desventajas, pero tú sabes cuál es el camino correcto para ti.

Yo no soy nadie para asumir que sé todo. No conozco tu historia, pero te entiendo. Entiendo cómo te sientes y quiero decirte algo: lo estás haciendo bien. La maternidad llega a cambiarnos, a enfrentarnos con nuestros propios demonios, y mientras tomemos esa lucha de frente y queramos avanzar, ganar un paso a la vez… Crecer cada vez más como personas, como madres… Entonces, lo estamos haciendo bien, vamos por buen camino.

Te entiendo, te apoyo… Y nunca dejaré de defender tu derecho a la información. Tu derecho a ser respetada. Y sobre todo, jamás dejaré de alzar la voz contra las injusticias u los malos manejos que hacen que perdamos la ilusión de un parto por la comodidad del doctor, o nos tumben una lactancia por malos consejos. Defenderé el hecho de que sea TÚ DECISIÓN… Jamás la última opción aparente disponible.

Quiero que ninguna otra mujer que desea un parto termine con una ine-cesárea. Quiero que ninguna mujer que desea amamantar, no logre hacerlo por falta de apoyo o peor, por «instrucción médica». Quiero que ninguna mujer que decide tener una cesárea sea tratada como menos. Quiero que ninguna madre que no pudo amamantar sea menospreciada. Quiero que retomemos el camino juntas, de la mano, y nos enfoquemos en crecer a nuestro ritmo, apoyadas. Si hay crecimiento, no podemos ir en la dirección incorrecta.

Querida hermana en la maternidad… Vamos a caminar juntas… ¿Me acompañas?

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Yendi Gómez

Ya mamá de 3 pequeños. Comenzó a aplicar el método Doman con su primer bebé desde 2011, aplicando además crianza con apego (colecho, lactancia, porteo). Más adelante decidió continuar con esa filosofía de "los padres son los mejores maestros de sus hijos" y seguir por el camino del Homeschool. Sus hijos no han ido nunca a la escuela. Ha escrito varios artículos para reconocidas revistas como bbMundo y Mamá por Primera Vez. Fue ponente en el 1er Master BBMundo como especialista de Porteo y cuenta además con estudios en Desarrollo Neurológico de los Bebés, Integración Refleja y es Coach de Vida por Quidam International.

Esta entrada tiene 5 comentarios

  1. akire benitez

    En locaciones olvidamos respetar a las demás, y en el camino también olvidamos respetarnos a nosotras mismas y hacernos respetar.
    La información te otorga empoderamiento, pero este se duplica si te alias y rodeas de personas respetuosas de tus desiciones que te apoyar al infinito y mas allá. Con parto o con cesárea, con teta o biberón, con fular o con carriola…. Mamás buscando lo mejor para sus crios.
    Gracias por compartir Yendi, y gracias por cruzarte en nuestro camino y acompañar nos en la mejor estampa de nuestras vidas… Ser padres.

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