No pasó nada… ¿O sí?

No sé si en otros países pase lo mismo, pero aquí en México esta frase tan inocente es lo primero que se escucha cuando a un pequeño le pasa algo. «No pasó nada… Fue un golpe y ya…» «No pasa nada, no llores.»

Frases que están grabadas en la conciencia colectiva y que son recurso de casi todos los padres… Y me incluyo, porque, ah, qué difícil es romper con los patrones que traemos. Difícil sí… Pero no imposible.

A ver, ¿a poco tiene algo de malo decirla? Pues ese es precisamente el punto de este breve artículo.

En un curso para padres que tomé hace poco, cuando nos preguntaron qué cualidades queríamos ver en nuestros hijos, todos estuvimos de acuerdo en que queríamos hijos resilientes, que fueran inteligentes emocionalmente. Esa es una característica muy deseable. Sin embargo, no tenemos idea de cómo lograrlo. Afortunadamente para eso existen libros e investigaciones como la del Dr. John Gottman, un psicólogo que ha dedicado su vida a la investigación de las relaciones (qué hace a un matrimonio exitoso) y a la inteligencia emocional de los niños (llama a los padres coaches emocionales de sus hijos). En su libro «criando un hijo emocionalmente inteligente» (disponible aquí sólo en inglés) nos da 5 pasos para lograrlo:

1) Estar consciente de las emociones del niño.
2) Reconocer la emoción como una oportunidad para el acercamiento y la enseñanza.
3) Escuchar empáticamente y validar los sentimientos del niño.
4) Ayudar al niño a ponerle un nombre a su sentimiento.
5) Poner límites mientras ayudamos al niño a resolver el problema.

Todo se basa en dos principios: la empatía y el hecho de que todas las emociones son válidas, pero no todo el comportamiento. Es decir, es válido estar muy enojado, lo que no es válido es pegar. Muchas veces por no querer el comportamiento reprimimos o prohibimos las emociones y eso no debe ser.

Ahora, retomo la pequeña frase con la que empecé ese escrito… ¿Comprenden por qué no es recomendable decirla? Va totalmente en contra de los pasos descritos. Cuando decimos «no pasó nada» invalidamos por completo las emociones del niño. Les enseñamos que lo que ellos sienten no importa… No somos empáticos, no los ayudamos a reconocer su emoción.

Esta semana estuvo circulando por las redes sociales la descripción del reto del Rinoceronte Naranja, si no saben de qué hablo, les explico brevemente. Una mamá norteamericana decidió dejar de gritarle a sus hijos, y se auto impuso un reto de lograrlo 365 días seguidos. Si lo rompía, volvía al día 1. Pueden ver su sitio aquí.

Así que siguiendo su ejemplo, quisiera proponerles un reto, a quien quiera unirse… Eliminar la frase «no pasó nada» de nuestro vocabulario. Será un reto interesante, pero no imposible. En su lugar, tratar de seguir los pasos descritos.

Pongo un ejemplo: tu hijo se cayó y se pegó.

1) Tú te das cuenta que le duele, pero además reconoces que le enoja caerse o fallar.
2) Sabes que este enojo o frustración que siente por su error es una oportunidad para el aprendizaje.
3 y 4) Escuchas qué le pasó… O si aún no habla le explicas… «te caíste, te debe doler… ¿Dónde te duele? ¿Te sobo? Sé que además no te gusta que las cosas no te salgan bien. Estás un poco enojado por haberte tropezado, ¿verdad?»
5) Una vez hecho lo anterior, preguntas: ¿qué podrías hacer para la próxima vez para no lastimarte? Y escuchas SUS soluciones. (nota importante…NO damos soluciones, permitimos que ellos las saquen y ESCUCHAMOS)

¿Qué les parece? ¿Se unen al reto: SÍ PASÓ ALGO? o mejor aquí no pasó nada… 😉

Este es el libro del que les hablo: liga a Amazon México

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Yendi Gómez

Ya mamá de 3 pequeños. Comenzó a aplicar el método Doman con su primer bebé desde 2011, aplicando además crianza con apego (colecho, lactancia, porteo). Más adelante decidió continuar con esa filosofía de "los padres son los mejores maestros de sus hijos" y seguir por el camino del Homeschool. Sus hijos no han ido nunca a la escuela. Ha escrito varios artículos para reconocidas revistas como bbMundo y Mamá por Primera Vez. Fue ponente en el 1er Master BBMundo como especialista de Porteo y cuenta además con estudios en Desarrollo Neurológico de los Bebés, Integración Refleja y es Coach de Vida por Quidam International.

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